Gregorio Luperón.jpeg

I∴P∴H∴ GENERAL GREGORIO LUPERÓN, 33°

PRIMERA ESPADA DE LA RESTAURACIÓN

SOBERANO GRAN INSPECTOR GENERAL

Nació en Puerto Plata el 8 de septiembre de 1839. Hijo de Nicolasa Duperón y Pedro Castellanos. Cursó estudios en una escuela de su ciudad y con doce años pasó a trabajar en una finca de Jamao propiedad de Pedro Eduardo Dubocq. Casó con Ana Luisa Tavares Frías y procrearon dos hijos: Ana Luisa Adelaida y Jacobo Leoncio.

 

Se inició en la masonería el 5 de octubre de 1865, en la Benemérita y Respetable Logia El Nuevo Mundo No. 5 del Oriente de Santiago de los Caballeros, donde le concedieron los grados de Aprendiz, Compañero y Maestro Masón.

 

El 6 de octubre de 1865, como Maestro Masón activo, solicitó al Soberano Gran Capítulo Nacional en Santo Domingo ser exaltado al Grado de la Perfecta Masonería y el de Soberano Príncipe Rosacruz.

 

El 25 de septiembre de 1867 funda junto a otros masones la Benemérita y Respetable Logia Restauración No. 11 al Oriente de San Felipe de Puerto Plata, donde fue juramentado como su primer Orador. Ocupó la veneratura de dicha logia en el período 1876-1878.

 

El 12 de febrero de 1880 el Ilustre y Poderoso Hermano Antonio D. Madrigal propuso, para ser promovido al Grado 33, al Valiente y Sublime Príncipe del Real Secreto Gregorio Luperón, 32º.

 

El 5 de abril de 1880 el Delegado del Supremo Consejo del Grado 33 en el Cibao, Ilustre y Poderoso Hermano Rafael M. Leyba, 33º, presenta al Supremo Consejo del Grado 33 la documentación requerida conforme a la normativa para sustentar la petición de exaltar al Grado 33 al Respetable Caballero Gregorio Luperón, 32º.

 

El 10 de abril de 1880 se reúne el Supremo Consejo del Grado 33 y aprueban la exaltación al Grado 33 de Gregorio Luperón, confiriendo poderes a los Ilustres y Poderosos Hermanos Rafael M. Leyba y A. Jannaut para que procedieran a conferir el grado solicitado.

 

El 26 de mayo de 1880 los apoderados cumplen su encomienda al elevar y constituir como Soberano Gran Inspector General al ilustre caballero Gregorio Luperón, como atestigua el acta original levantada y firmada el mismo día por todos los presentes.

 

A los pocos días, el ilustre caballero Gregorio Luperón envía una correspondencia al Serenísimo Gran Comendador y demás ilustres caballeros del Supremo Consejo del Grado 33 que dice así:

 

Muy Ilustres Hermanos:

 

Tengo la satisfacción de participaros que, en un cumplimiento a los poderes y facultades conferidos por ese Gran Consejo Masónico a los Ilustres Hermanos Rafael M. Leyba y A. Jannaut, he sido exaltado y constituido Soberano Gran Inspector General Grado 33 el día 26 del mes de mayo actual, después de haber satisfecho los derechos correspondientes a la tesorería del santo imperio y prestado el juramento de liturgia según consta en el acta levantada al efecto por vuestro delegado.

 

Cumple a mi deber demostraros mi gratitud por el favor que me habéis dispensado señalándome un puesto entre los ilustres miembros activos del gran centro masónico de la República Dominicana, significándoos a la vez que cooperaré por todos los medios posibles al engrandecimiento de la masonería nacional y seré siempre de los primeros en dar prueba de que mis esfuerzos por llegar al último grado de la masonería del Rito Escocés Antiguo y Aceptado eran inspirados por ideas verdaderamente nobles y por convicción que abrigo de que la masonería es una de aquellas instituciones que están llamadas a levantar el verdadero progreso donde quiera que haya seres amantes de la humanidad y de la civilización, uniendo todos los pueblos en una sola familia de hermanos.

 

Servíos aceptar, muy ilustres hermanos, la expresión del fraternal afecto con que os distingo.

 

Campamento de Puerto Plata, mayo de 1880.

Vuestro affmo. hermano,

 

G. Luperón

 

El 16 de marzo de 1886 Gregorio Luperón fue designado Delegado del Supremo Consejo del Grado 33 en el Cibao, distinción que aceptó y agradeció mediante plancha suscrita el 26 de marzo de ese mismo año.

 

Los servicios de Gregorio Luperón al Supremo Consejo del Grado 33 son altamente reconocidos, como atestiguan correspondencias de mucho valor histórico que yacen en los archivos del Supremo Consejo del Grado 33.

 

Parte al Campamento Eterno el 20 de mayo de 1897. Sus restos descansan como tumba definitiva en uno de los tres nichos centrales del Prebisterio del Panteón de la Patria