M∴I∴P∴H∴ GENERAL PEDRO SANTANA FAMILIAS, 33°

SOBERANO GRAN COMENDADOR FUNDADOR

Nació en Hincha, Colonia Saint-Domingue el 29 de junio de 1801. Hijo de Pedro Santana y Petronila Familias. 

 

El enigmático personaje de la historia, Don Pedro Santana Familias, según se recoge en apuntes originales del libro de oro de la Logia Primada y Capitular de Grandes Elegidos Escoceses[1], figura haberse iniciado un 24 de abril de 1846 y con el título de Protector de la Orden Masónica en la República; el 25 de diciembre de 1846, ya contaba con el Grado 18. Esta iniciativa estuvo motivada por el Dr. Juan Hipólito Fresnel, masón haitiano, hombre culto y de buenas relaciones con los masones del Supremo Consejo de Francia, quien, investido de plenos poderes por dicha Potencia, procedió a fundar esos Capítulos en Santo Domingo. En los archivos del Supremo Consejo del Grado 33 de Francia, en un folio fechado del 29 de diciembre de 1846, se evidencia que dicho Supremo Consejo había ascendido al Grado 30 a Pedro Santana[2].

 

El Ilustre Hermano Carlos Nouel, en su “Reseña Histórica de la Masonería en Santo Domingo”, nos relata que Fresnel y el Hermano Josuah Naar junior fueron acusado de propaganda masónica y de haber tomado el nombre del Gral. Santana para hacer prosélito. El 16 de diciembre de 1847, Santana publicó una circular dirigida a todas las autoridades con el fin de desvanecer toda creencia en cuanto al protectorado que se le atribuía. En ese documento niega pertenecer a la asociación masónica calificando a Naar y Fresnel de propagandistas e impostores[3]. A la vez que hacía esta manifestación pública, se dirigía a los miembros de la Logia Primada, haciéndoles entender que él no era masón y al propio tiempo les exigía hiciesen desaparecer su nombre del cuadro masónico y de registros del Taller.

 

Diez años después, durante su exilio en la isla de Saint Thomas en el año de 1857, recibió el grado de aprendiz masón[4]. En torno a la iniciación de Santana en Saint Thomas, Don Carlos Nouel refiere que: “las ideas, en torno a la masonería, no eran las mismas que abrigaba años atrás…

 

El 30 de diciembre de 1858, la Logia Cuna de América solicitó autorización a la Gran Logia Nacional para aumentar al segundo grado (Compañero Masón) al aprendiz Pedro Santana[5].

 

En 1859, el Comisionado Andrés Cassard, autoriza a los II∴PP∴HH∴ Antonio Madrigal 33º, José Diez 33º y Gabriel José de Luna 33º a juramentar al Ilustre hermano Pedro Santana, como Sob∴ Príncipe y Comendador del Real Secreto, grado 32.

 

Meses antes de la fundación del Supremo Consejo del Grado 33, los II∴PP∴HH∴ Antonio Madrigal 33º, José M. Leyba Ramírez 33º, José Diez 33º, Gabriel José Luna 33º y David León 33º, confirieron el grado 33 al Ilustre Hermano Santana, Gran Protector de la Orden y Presidente de la República. En torno a este punto, refiere el Ilustre Hermano Jacinto de Castro lo siguiente: “…fue más un plan político el que les movió; con el fin de dar estabilidad y fuerza a la Masonería combatida por el clero y un pueblo, como todo pueblo latino de origen, supersticioso y enemigo del Arte Real”.

 

Desempeñó la función de Soberano Gran Comendador fundador desde el 16 de febrero de 1861 hasta el 19 marzo de 1861, cuando fue anexada la República al Reino de España y el Supremo Consejo abatió sus columnas.

 

Pedro Santana falleció el 14 de junio de 1864 en la ciudad de Santo Domingo, Provincia de Santo Domingo del Reino de España.

 

Quince años posteriores a su muerte, sus restos que yacían en la Fortaleza Ozama fueron exhumados en una solemne ceremonia celebrada el 9 de enero de 1879 y conducidos al Seibo. En dicha ceremonia el Presidente M∴I∴P∴H∴ Jacinto de Castro, en representación de la Masonería Nacional, hizo uso de la palabra para tributar homenaje y respeto a los masones del que fue Gran Protector de la Institución Masónica. En 1978, sus restos fueron nuevamente exhumados y conducidos al Panteón de la Patria, donde descansan en la actualidad.

 

[1] Documento original que se encuentra en los archivos del Supremo Consejo del Grado 33.

[2] FTB Clavel, Almanach Pittoresque de la Franc-maconnerie pour l'année 5848. Editor Pagnerre, Paris, 1848. Pág. 95.

[3] Decía así la Circular “Enemigo por mis principios de todo lo que tenga hasta en lo más mínimo viso de engaño, no he podido menos que indignarme al saber que el Sr. J. H. Fresnel, haitiano acogido en esta ciudad, y el Sr. Josué Naar, como agente suyo en Puerto Plata, con el objeto de hacer prosélitos para la masonería, hacer creer a los que quieren atraer a su gremio, que yo, no solo pertenezco a esa asociación, sino que soy en esta República el Gran Protector de sus Logias, lo cual es absolutamente falso. Conforme lo que me dicta la prudencia, me guardare bien de calificar la masonería, cuyos principios ignoro, pero tampoco puedo dejar de advertir a los incautos que se guarden de unos hombres que en vez de dejar a cada cual seguir en esta materia las inspiraciones de sus conciencias, se valen para reclutar prosélitos, de una impostura que a la vez compromete mi nombre, burla la buena fe de los que sencillamente les prestan crédito, y excita la indignación de todos los hombres honrados, sobre todo aquellos que por convicción y sin miras interesadas de ninguna clase, perteneciendo a esa sociedad, han renunciado a ellas por semejantes abusos, Santo Domingo, diciembre 16 de 1847, año 4º de la Patria. -Santana”.

[4] Carlos Nouel "Reseña Histórica de la Masonería...", contenida en Boletín de la Colmena Masónica, 1876. 

[5] Haim López-Penha, La Masonería en Santo Domingo, Edición 1956,

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